No soy una persona enciclopédica cosa que lamento puesto que admiro a la multitud de personas que son capaces de apuntalar y reforzar sus argumentos haciendo uso de lo que otros pensaron, dijeron o escribieron acerca de las cuestiones tratadas. Con esto quiero decir que no pretendo ser original en los planteamientos que aquí quisiera explorar y a buen seguro habrá infinidad de debates paralelos sobre las mismas cosas. Tal vez la única diferencia es que yo como muchos he estado dormido y he sido partícipe de la confianza y la creencia de que todo iba bien y ahora quiero entender para poder hacer.
Asistimos en la actualidad a un paulatina merma de los derechos civiles y aunque sigan garantizados en mayor o menor medida sobre el papel la realidad cotidiana nos hace creer lo contrario, otros dirían que se trata de sacrificios necesarios en aras de un bien común que por lo pronto más se parece a la esperanza casi supersticiosa de que las cosas mejorarán si admitimos, por un lado nuestra culpa (¿A quien no le suena el "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?") y por otro nos aplicamos el justo castigo por nuestras faltas (austeridad,recortes, revisión o matización de los derechos...).
Ésta lógica, si la hay, parece incidir especialmente sobre el ciudadano desequilibrando peligrosamente el equilibrio entre deberes y derechos donde descansa a mi entender la legitimidad de la legalidad que conforma cualquier estado.
Ésta lógica, si la hay, parece incidir especialmente sobre el ciudadano desequilibrando peligrosamente el equilibrio entre deberes y derechos donde descansa a mi entender la legitimidad de la legalidad que conforma cualquier estado.
Es por eso que resumido aquí de una manera un poco burda empieza a plantearse la pregunta: ¿Por qué obedecer? ¿Es necesario y legítimo desobedecer?
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